22 May Let’s 50! Rock the life!
Sí, sé que te has dado cuenta que hoy faltan 50 días para cumplir 50 años. Mírate, es la relajación de tus facciones, la ligera laxitud de tus ideas, una demostración de que la serenidad está acariciando tu Ser. Tómalo como un premio, todo merece descansar, y esa frase que has dicho alguna vez, «tomarse las cosas como vienen«.
Quizá tendrías que arreglarte más, para salir de casa aunque, mejor no, no lo hagas. Tienes cosas más interesantes que hacer, que intentar disimular tu edad con maquillaje. Tal vez deberías ir a la peluquería, de vez en cuando, pero no lo haces; sé que prefieres sentir el agua entre los cabellos y bajando hasta los pies, como has hecho siempre. Esa melena, que tantas tijeras ha excitado, pero sigue ahí, suave y brillante desafiando el sol y el viento, sin más exigencias que la libertad. Sé que en ocasiones piensas que deberías vestirte como las señoras de tu edad, pero ni lo intentas. A mí menkantas con esos jeans rotos, sneakers, tus camisetas desgastadas y el jersey del revés, por casualidad, o no. #BeWild, de forma silenciosa y pacífica, ya deberías saber que no eres domesticable, así que deja de intentarlo… y sigue saltando los campos y subiendo los árboles, cuando tu 1,67 no alcance a mostrarte lo que quieres ver!
¿Sabes qué es lo único que de verdad importa? Decidir con quién derrochas tu tiempo. Tu tiempo, el único activo que tienes y no se puede comprar, cambiar ni recuperar. Y no olvides lo que ya hemos conversado en alguna ocasión: a veces el glitter de lo interesante nos distrae de la solidez de lo importante… veo en tu sonrisa que lo tienes claro, me alegra. Y aparece un nombre en tu mente, esa primavera de mirada redonda y luminosa, Abril!
Sé que a veces te sientes cansada. Bueno, no pasa nada, descansa y después sacúdete el polvo y mira qué has recogido del suelo, mientras descansabas… También sé que te has planteado mil veces dejar de quejarte por las cosas que no te gustan, algunos dicen que no sirve para nada. Bueno, ya has comprobado que la mayoría de cosas que te molan de esta vida «no sirven para nada«, quizá por eso te fascinan: no las necesitas y siguen contigo, por algo será… Como ese puñado de personas requetequeridas -si estás leyendo esto, tal vez tú seas una de ellas. Pocas, pero queridas los 1440 minutos de todos los días-.
Se me ocurre que quizá es buen momento para dar las gracias a esas personas ¿qué te parece? por estar ahí cada vez que has necesitado mirarte en su espejo, crítico o acrítico. Dales las gracias, no se te olvide. Lástima que las personas que más te hicieron sufrir, probablemente no lean este post, quizá alguien podría hacérselo llegar: también es gracias a ellas, que hoy eres tal y como eres, con todos esos matices, y te has atrevido a ser tú misma, de una vezzzz. Porque todos y cada uno de los dieciocho mil y pico días que llevas en esta experiencia vital, han esculpido tu ser, la comunión de lo que has vivido, cómo lo has vivido, cómo lo has superado, qué has aprendido y qué has dejado atrás. ¡Felicidades, se eso se trataba! Sigue así… además, ya sabes lo que siempre te digo
Casi nunca pasa nada, y si pasa, ¿qué importa? y si importa ¿qué pasa?
Y ahora, ¿no crees que ya es tiempo de ser coherente y aplicar lo que has aprendido? sencillamente que la vida es la suma de infinitos nano instantes, uno después otro… Y lo que la hace interesante es, precisamente, no saber cuántos quedan! Has escogido vivir esos libros llenos de sabiduría y has marcado párrafos a lápiz, en el margen, para volver a recetártelos just in case. ¡Y no se te ocurra hacer caso a aquellas que piensan que estás equivocada o que has perdido el tiempo!
El resto, no hay secretos más allá de las famosas life quotes que corren por internet: piensa menos y vive más; juzga menos y acepta más; teme menos y ama más… bla bla bla. Me vale, escoge las que mejor te resuenen en cada momento; ya sabes que mi preferida es ésta: «Dios, concédeme serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, valor para cambiar las que puedo cambiar y sabiduría para distinguirlas».
Claro que, conociéndote, me permito regalarte la reflexión de Gandhi «la felicidad se alcanza cuando lo que uno piensa, dice y hace, están en armonía.
¿Te mola, verdad? Pues adelante, ¡a por los 50!