Un verano sobre fondo verde, un otoño de colores familiares

Un respiro en la montaña, el calor de la ciudad y un otoño por dibujar…

Ha llegado el momento de despedirnos del verano, un verano que ha sido un verdadero regalo, de conciencia. Ha sido un verano tranquilo, a la vez emocionante, pleno enmarcado por la frescura de la montaña y el calor de la ciudad.

Las mañanas en la montaña, rodeada de árboles, con el aire fresco y soleado, han sido momentos mágicos. El murmullo de los rios y el cantar de los pájaros se han convertido en mi banda sonora de calma. He paseado por caminos sinuosos y he contemplado atardeceres de color naranja y rosa. Un refugio, un lugar para conectar.

Hehe sentido el pulso de la ciudad, su ritmo lento del agosto y sus noches sorprendentes. Las terrazas de los cafés llenas de risas y charlas mezcladas, mientras las luces de la ciudad creaban un escenario de magia urbana. He disfrutado de encuentros de intimidad y baños de luna llena, higos con miel y vino, y paseos nocturnos con faldas largas. La ciudad cambia su ritmo sin olvidarse de sonreír…

Una etapa se cierra, dejando la puerta completamente abierta

Y dando paso a una nueva vida, nuevos tiempos, nuevos silencios, sabiendo que parte de mi Ser habita un poco más lejos, solo un poco más lejos, y solo en la percepción per-cuántica del espacio tiempo…

Lo más importante, las personas…

Las risas eternas compartidas al aire libre, las largas conversaciones en una terraza frente al mar, los abrazos que expresan más que palabras y esos silencios que hablan profundo. Un verano de descubrimientos, un verano especial.

Me siento afortunada y agradecida por todo lo que he vivido este verano, y me siento felizzz por lo que el otoño nos tiene reservado. Aquí estoy, lista para abrazar la próxima temporada con ilusión y gratitud en el corazón.

El otoño, mi estación preferida

Cuando empieza el otoño, entra tímido, añadiendo un jersey difícil de combinar ocn la ropa de verano… y poco a poco, el mundo se tiñe con los tonos cálidos y dorados que menkantan tanto…

Cada hoja que cae parece traer consigo un mensaje de transformación y renovación. Es en el otoño cuando siento que la naturaleza y yo estamos en perfecta sintonía, como si el universo nos recordara que somos parte de un todo más grande.

Que estas semanas mágicas aprendamos a interiorizar el lema es «somos uno«, recordándonos la belleza de estar conectados todos y que el mundo que nos rodea, no nos rodea, lo somos. Vale, ya otro día te cuento más…

Gracias por pasarte por aquí 😉